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Resistencia de Materiales

Resistencia ofrecida por madera, piedra y otros materiales de construcción a los efectos de la tracción, compresión, torsión, etc., que han de soportar. La resistencia de un material determinado sólo puede establecerse experimentalmente, mediante pruebas cuya índole dependerá de las del esfuerzo a que se ha de ver expuesto el material. Cada prueba exige dos clases de medidas: la del esfuerzo aplicado y la de la deformación o destrucción concomitantes.

Las diversas clases de resistencia ofrecida por los materiales suelen clasificarse como sigue: resistencia a la tracción, resistencia al corte, resistencia a la flexión, resistencia a la torsión.

Resistencia a la tracción es la que se opone a la ruptura del material sometido a un esfuerzo de esta naturaleza.

Resistencia a la compresión es la que se opone a la ruptura por presión directa aplicada a una pieza relativamente pequeña. Sus esfuerzos actúan concurrentes y en sentido contrario.

Resistencia al corte
es la que se opone al efecto producido por una fuerza que actúa en sentido tangencial a su superficie. El límite de resistencia al corte suele ser menor que el de las resistencias a la tracción y compresión.

Resistencia a la flexión es la que se opone al curvamiento con alteración de la forma bajo la acción de fuerzas o cargas transversales.

Resistencia a la torsión es la que se opone al retorcimiento. Depende fundamentalmente de la resistencia al corte, así como también de las resistencias a la tracción y a la compresión.

El término resistencia radial se aplica cuando el material sometido a prueba adopta la forma de barra cilíndrica. Puede entonces fallar esta por compresión directa, aunque normalmente el fallo se presenta al doblarse y quedar sometida a los efectos de flexión, en cuyo caso, dado que la carga se aplica en ambos extremos, cuanto más se doble la barra, mayor será el esfuerzo y exposición a la ruptura.

Ocurre a veces que una misma barra, queda sometida simultáneamente a dos o más de las acciones citadas, en este caso el esfuerzo resultante depende de la dirección de las fuerzas en el mismo sentido o en un sentido opuesto. De cualquier manera, la distribución del material en la barra afectará decisivamente a su resistencia. A menos que se indique lo contrario, todos estos tipos de resistencia se refieren a un esfuerzo continuo y gradual. Cualquier pieza de material puede romperse si se somete a repetidas cargas, aún siendo estas inferiores a las toleradas por su límite de ruptura. Semejante fallo de fatiga, suele iniciarse al provocarse en un punto una concentración de esfuerzo por culpa de muescas o curvaturas.

Cuando una barra experimenta cualquiera de los fenómenos mencionados, altera su forma. En tanto el cambio no sea definitivo, es decir, mientras la barra recobre su anterior conformación al retirar la carga, no se habrá superado su límite de elasticidad y la deformación será proporcional a la fuerza aplicada. Al llegar el momento de tensión en que la barra pierde su flexibilidad y adquiere una deformación permanente, se dice que ha alcanzado el punto de relajamiento o límite de fluencia, más allá del cual, la deformación no será de ordinario proporcional a la fuerza aplicada. Al ingeniero o arquitecto resulta más importante, por lo que a materiales se refiere, conocer el esfuerzo en el punto de relajamiento que la carga unitaria de rotura. Todo ello exige una serie de experimentos cuidadosamente planeados, la invención y construcción de máquinas apropiadas y la coordinación detallada de los complicados y abundantes resultados que se obtengan.

 

 

Información facilitada por gentileza de Maderas Tayma Timber


http://www.tayma-timber.com